viernes, 14 de diciembre de 2007

El valor de la enseñanza: un punto de vista. Por Fernando Hernández López

La enseñanza es el centro medular de la profesión docente, cuyo ejercicio se construye por los productos de la cultura universal del intelecto, para crear un mejor modelo de vida y de esperanzas en el sentir supremo de la persona humana. En acuerdo con Christopher Day, la enseñanza es una profesión regida por valores, preocupada por el cambio, orientada al perfeccionamiento del hombre, y en última instancia, orientada al perfeccionamiento de la sociedad en su conjunto.
Con este marco de referencia, puedo afirmar que la enseñanza guarda un sentido claro de servicio y ayuda, de amor y comprensión, donde la interdisciplinariedad del conocimiento y el domnio de los princicpios rectores de la pedagogía, giran alrededor de los valores operados para la construcción de un "modelo de hombre", cuyo destino enfrente, con seguridad y aplomo, las vicisitudes de su entorno, y se integre al mismo tiempo, como elemento activo de un proyecto social y productivo.
¿Tarea fácil o paradigma utópico? ¿Sueños de un ideal inalcanzable o propósitos reales de un retador proyecto? Tú ¿qué opinas?

jueves, 29 de noviembre de 2007

Docentes y Alumnos Reflexivos por Guadalupe Yolanda Vera Arana

Los alumnos del grupo 3°"B", la semana pasada tuvieron a bien hacer un análisis de la Práctica en la Escuela Primaria, a partir de los siguientes aspectos: Problemas, Causas, Repercusiones y Retos, los cuales fueron tratados por diferentes equipos, aquí sólo se presentarán los resultados de uno de ellos:
1. Entre los problemas citados, se encuentran:
A) Planeación Inadecuada. B) Organización del grupo. C) Manejo de grupo. D) Dominio de contenidos. E) Uso del tiempo.
2. Probables causas de cada aspecto: a) Muchas actividades, falta de conocimiento de las características de los alumnos. b) Mayor confianza, desorden, espacio, tiempo y disposición de los alumnos. c) Mayor confianza, influencia de la titular. d) Preparación insuficiente. e) Contenidos amplios, muchas actividades y situaciones imprevistas.

3.Dentro de las repercusiones tratadas en cada problema se encuentran:
a) Clases largas, tedio o clases inconclusas. b) Organización monótona y no socialización. c) Ambiente inadecuado, distracción, inestabilidad. d) Incomprensión de contenidos. e) No logro de los propósitos.

4.Por último, los retos serán en cada apartado:

a) Planear actividades concretas y observar detalladamente. b) Buscar mejores estrategias y atender a las características de los alumnos. c) Comunicación con la maestra titular y los niños. d) Estudiar estrategias adecuadas y ampliar fuentes de información. e) Precisar tiempos y priorizar actividades.

Haré algunas preguntas sobre lo anterior, con el fin de que participes en este análisis breve, pero emanado de una socialización colectiva:

1. ¿Crees que todo lo señalado te ha sucedido durante alguna práctica? y ¿por qué?
2. ¿Crees que sólo algo de lo anterior te ha pasado? y ¿por qué?
3. ¿Crees que nada de lo anterior has enfrentado? y ¿por qué?

La escritura, todo un reto para cualquier persona. Por María del Pilar Dávila Casco

Empezar a escribir resulta un verdadero reto para cualquiera de nosotros, sin embargo nunca es tarde para comenzar; a pesar de todos los obstáculos lo importante es querer comunicar algo a alguien.
En el libro de Daniel Cassany "Construir la escritura" encontré algunas frases que deseo compartir con ustedes y que le dará fundamento a lo que anteriormente escribí por que la verdad aun me falta mucho para aprender para considerarme una buena escritora pues al enfrentarme a una hoja en blanco, aparecen mis miedos para llenarla correctamente.
"Antes de llegar (...) escribía peor pero pensaba que lo hacía mejor; ahora escribo mejor...¡pero pienso que lo hago peor!", nos dice Noemí Rodríguez (1994).
Para Núria Artigas (1994) con relación a la escritura comenta: "Creo que, es cierto que en la escuela nos han enseñado a leer y articular palabras, pero no a escribir. Y eso provoca que la gente tenga un complejo de inferioridad cuando ve una página en blanco".

Planteado de esta forma, y después de compartir con ustedes estas frases, entonces, ¿cómo empezar a escribir? El autor de este libro recomienda que lo primero es leer, y después de que se realice una interacción entre los conocimientos previos del lector y lo enunciado en el texto, entonces, solo entonces, se podrá dar ese proceso de composición que permitirá perder el miedo a la hoja en blanco que se nos presenta . . . y escribir.
La pregunta que me salta inmediatamente es:¿ realmente la escuela esta preparándonos para perder esos miedos? Pienso que no,pues desgraciadamente en nuestro país hay muy pocos lectores, por lo que este proceso de composición todavía no forma parte cotidiana de nuestra sociedad.
¡Ha ! pero ustedes en este momento se preguntarán que tiene que ver la lectura con la escritura; pues verán, tiene que ver mucho, porque si no leemos, no conocemos, no nos recreamos ni nos divertimos, no interactuamos, ni ampliamos nuestros conocimientos y finalmente no podremos escribir.
Me gustaría conocer sus comentarios con respecto de este pequeño artículo pues somos nosotros, como docentes, los que debemos empezar a escribir para orientar mejor la creatividad de los alumnos.
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miércoles, 21 de noviembre de 2007

El valor de la observación para la práctica docente. Por Fernando Hernández López

El renovado enfoque de la práctica docente tiene un referente explícito sobre la realidad del contexto y las necesidades derivadas del desarrollo integral de los escolares, condiciones que exigen, desde el marco curricular de los planes de estudio vigentes para la formación de los nuevos educadores, el análisis previo del aula y de la conducta de los alumnos durante la clase. Para cumplir este requisito se recurre a la observación, primera herramienta formal de estudio para conocer el escenario y sus actores (sin querer decir que ello es novedoso), y recurso indispensable para diseñar la planeación de actividades más adecuada a las características del grupo. En este sentido, la observación se convierte es una fase previa, insustituible, del ejercicio docente, pues de ella derivarán las propiedades y sentido de todas las acciones propositivas y formativas a a realizar a favor de los escolares, mismas que tendrán congruencia con el respaldo teórico de las acciones de enseñanza (por parte del maestro) y los efectos del aprendizaje (en la reacción del alunmno).
Si es la observación una herramienta de valor, debemos conocerla y manejarla con propiedad absoluta. ¿Estás de acuerdo?
Pues bien, con la finalidad de orientar su uso y aprovechamiento, el siguiente planetamiento, realimentará tu estrategia en este campo cuando asistas a una jornada de observación, joven estudiante. Analiza estas preguntas.
1. ¿Qué tipo de observación debemos utilizar en un salón de clases?
2. ¿Qué datos debemos anotar al observar el aula y a un grupo escolar?
3. ¿Qué significan las condiciones físicas del entorno y cómo influyen sobre el grupo?
4. ¿Cómo se explica la heterogeneidad de las conductas del grupo?
5. ¿Cuántas formas de participación pueden existir en un grupo?
6. ¿Cuáles son las manifestaciones más comunes de aprendizaje de los niños?
7. ¿Qué problemas revelan los alumnos durante el desarrollo de la clase?
7. ¿Cómo se detectan las dificultades de enseñanza por parte del maestro?
8. ¿Son las estrategias las que determinan la dinámica de la clase?
9. ¿Qué parámetros se utilizan para detectar a un niño (s) con problemas de aprendizaje?
10. ¿Cómo se resuelven estos problemas?
No son las únicas, tú puedes agregar otras; esto depende de tu sagaz visión y habilidad analítica, si deseas conocer más allá de lo que ves y preparar tu mejor plan de trabajo.

domingo, 18 de noviembre de 2007

¿Qué aspectos deben valorarse de la práctica docente? Por Fernando Hernández López

La función primordial del maestro es enseñar con sentido metodológico y argumentación definda, independientemente de la corriente filosófica que se pregone y de la teoría pedagógica que la sostenga. El verbo implica un conjunto de acciones, donde los saberes y formas de enseñanza están en juego permanente sobre un escenario lleno de vicisitudes y polimorfismo extremo, situación que complica la tarea y la induce a generar adecuaciones constantes. Ya no basta el marco pedagógico (historia y teorías) y el conocimiento del ser humano (en su composición corpórea y psicosocial) como elementos sustentables para ejercer la docencia; ahora es imprescindible conocer la influencia de los factores del medio externo para analizar las condiciones del desarrollo y habilidades del niño, para orientar la respuesta de éste ante el discurso de las palabras del maestro (entendiendo el discurso como todas las formas de expresión o interlocución empleadas por el docente). Sí, es el contexto un factor determinante en la planaeación y ejecución de la labor docente, en cualquier sitio geográfico y grupo escolar de nuestro tiempo.
Con este marco de referencia, el estudiante normalista ahora prepara su planeación con base a un previo análisis del entorno y elementos socioculturales que rodean al niño, para así orientar sus actividades y definir sus propósitos en las diferentes asignaturas a tratar en su sesión de clase. El asunto no termina ahí; es necesario realizar un diagnóstico de desarrollo integral del niño, en concordancia con una teoría que ayude a determinar el poder cognitivo que presenta, la fase evolutiva de su pensamiento y el nivel de integración social que ha logrado. Si sus parámetros de desarrollo empatan con su edad cronológica, la planeación funcionará.
Ante el escenario de la realidad palpable, y los resultados ampliamente conocidos sobre el aprovechamiento escolar de nuestros niños mexicanos, estimado maestro: ¿qué aspectos deben valorarse de la práctica docente, para que ésta de mejores frutos?
Con el afán de orientar su quehacer docente y fortalecer su función, se propone que el maestro:
1. Analice la funcionalidad de su planeación.
2. Reflexione el sentido de las actividades ha realizar con los propósitos deseados.
3. Valorare las estrategias con relación al aprendizaje de sus alunnos.
4. Metaevalue las formas de evaluación utilizadas en las diferentes asignaturas.
5. Reconozca sus debilidades para superar los problemas que de ello deriva.
6. Se comprometa a sí mismo para mejorar su labor y su fucnión docente.
No es nada nuevo, los aspectos corresponden a una autoevaluación del trabajo que realiza un maestro cotidianamente; lo importante radica en llevarlo a cabo y cumplir con los retos que de ahí deriven.
¿Estás dispuesto a realizarlo, estimado maestro? Hazlo . . . ya verás los beneficios.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Analiza y reflexiona, ¿qué es más importante? Por Fernando Hernández López

Desde el marco de la formación docente, los programas que integran el plan de estudios de la licenciatura en educación primaria, contemplan dos grandes áreas curriculares diseñadas para asegurar el dominio de los contenidos por un lado, y favorecer el desarrollo progresivo de la competencia didáctica por el otro. Uno para garantizar el poder cognitivo del nuevo educador, el otro para guiar con seguridad metodológica, el proceso de la enseñanza. Entre los dos existe una postura protagónica que bien pudiera contrarrestar la validéz del otro, situación que nos obliga al análisis de su valor para determinar qué es más importante: saber o saber hacer.
El saber intelectual es una condición sine qua non para aproximarse a la verdad; sin este saber no se puede esneñar lo que no se sabe. Porque antes que nada debe tenerse con cereteza, el conocimiento universal de las cosas.
El saber hacer relaciona el sentido de los hechos con los propósitos preestablecidos; es la acción procesada con el diseño consciente y dirigido de la enseñanza, signo particular del verdadero maestro, donde sus habilidades motivan positivamente la interacción del alumno para que éste intevenga en la construcción del conocimiento.
Sin restar el valor sustancial que guarda cada uno, los dos elementos son importantes - además de necesarios para la práctica docente-, pero cuál lo es más en el marco de la formación docente del educador de nuestro tiempo.
Joven estudiante, analiza lo que has aprendido hasta hoy como producto de tu estancia en la escuela normal y responde: ¿qué es más importante?
Coméntalo con tus compañeros sin el afan de discutir, sino para ampliar la trascendencia de sus dimensiones.

martes, 13 de noviembre de 2007

Autoevaluación de la práctica docente. Por Fernando Hernández López

Al término de las jornadas de práctica docente, los estudiantes normalistas elaboran un informe sobre el desarrollo de su trabajo escolar realizado en una escuela primaria, como parte de un proceso de evaluación personal bajo el marco de las satisfacciones por los procesos logrados, pero también con el compromiso de mejorar su trabajo por las deficiencias sentidas.
El documento tiene por finalidad establecer un análisis y reflexión sobre las acciones planeadas para la enseñanza de los contenidos seleccionados (en acuerdo con los programas de educación primaria) y el resultado de su trabajo docente, empatados con los logros establecidos de sus propósitos y el valor sustancial del aprendizaje apreciado entre los escolares. El proceso no es fácil de realizar, porque se debarán concretar parámetros sustantivos que determinen, en su resultado final, aspectos cualitivos y otros cuantitivos que nos demuestren el sentido de esta evaluación. Ante esta disyuntiva, los estudiantes normalistas manifiestan, como una primera advertencia y reconocimiento honesto (producto de su realidad e inexperiencia) una serie de problemas y dificultades que limitan el desarrollo de su trabajo docente, principalmente el que realizan frente a grupo.
Los aspectos que predominen en la mayoría de los estudiantes, y que representan un impacto sobresaliente porque rebasan la tercera parte del análisis de los informes, son:
- Deficiente dominio de los contenidos, principalmente en matemáticas, español y conocimiento del medio.
- Falta de estrategias para la enseñanza de diferentes tópicos, principalmente para la historia, matemáticas y ciencias naturales.
- Manejo deficiente de los materiales didácticos en matemáticas, español y geografía.
- Sentido de la creatividad muy pobre para el manejo de la educación artística.
- Falta de un adecuado manejo de grupo en todas las asignaturas, motivo que traduce indisciplina constante en todos los grados.
- Sustentación deficiente en la conducción de la clase de educación fìsica, ejercitando acciones mecánicas sin conocimiento previo.
De ellas es importante separar las que corresponden a la formación docente desde el ámbito académico del plan de estudios, y por ende, de los profesores encargados de las diferentes asignaturas (y su enseñanza) y así como de los titulares de los procesos metodológicos de la observación y práctica docente, para después agrupar los aspectos cuyo desarrollo y mejoramiento dependen, en específico, de cada estudiante, como lo es el dominio de los contenidos, por ejemplo.
Bajo este primer panorama, responde a las siguientes preguntas:
- ¿Dónde se encuentra el origen de estos problemas?
- ¿Cómo deben atenderse para propiciar una mejor preparación entre los estudiantes normalistas?
- ¿Qué debe atenderse primero: el saber o el saber hacer?
- ¿Cuál es la responsabilidad académica del profesor de asignatura y cuál la del estudiante, sobre un plan de trabajo para resolver estos problemas?
Estimado maestro, quierido practicante: reflexiona y contesta con la mejor intención participativa, porque ambos somos, desde diferentes funciones, parte de la misma estructura.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Aula y práctica docente: escenario y acción del maestro. Por Fernando Hernández López

El significado auténtico de la educación radica en la práctica docente que realiza el maestro en un espacio y tiempo determinados en compañía inseparable de su alumno. Platón fue un ejemplo claro de esta relación; lo mismo podemos decir de Pestalozzi, de Paulo Freire, de Rafael Ramírez y Carlos A. Carrillo, sin querer dejar a tus maestros en el cajón del olvido.
Desde luego, este acuerdo tiene un marco teórico de referencia (con el sentido filosófico de su momento histórico) y una norma política de ordenamiento (que define al propósito como sistema). El producto final de este binomio recae sobre la formación humana de los educandos, y en ello radica el valor filosófico de las acciones y el efecto prospectivo de las generaciones sociales. La realidad de este hecho radica en el aula, y la forma palpable, en la práctica docente que ejecuta cotidianamente el maestro. De ellos dos hablaré someramente en las siguientes líneas, sin querer decir que es lo único y concluyente en su concepción y territorio.
El aula es un espacio de encuentro, dice López Calva, donde se dan cita las libertades y se potencializan los horizontes, situación que favorece la autoconstrucción personal del educando y la construcción compartida del grupo humano. Es al mismo tiempo, un espacio de descubrimientos donde la experiencia, la inteligencia, la reflexión y deliberación promueven oportunamente el contexto formativo de todas las capacidades y habilidades del ser humano sobre el marco del diálogo e interpretación del mundo y de la vida. El aula es el lugar donde el maestro ejerce con propiedad (entendiendo el término como liderazgo intelectual y dominio cultural) su práctica docente y cumple, con cabal responsabilidad, su función profesional.
¿Estas de acuerdo, estimado maestro, o tienes otra dimensión de este primer aspecto?
La práctica docente es la acción misma de la función del maestro, donde se ponen en juego sus habilidades en combinación con sus capacidades preparatorias (pedagógicas, epistemológicas, didácticas, etc.) para conllevarlas al proceso de enseñanza y aglutinarlas en la conciencia y cuerpo del educando bajo el resguardo potencial del aprendizaje. Su valor encierra, por su naturaleza humana y relación social, la forma más digna del encuentro histórico del hombre, y el deseo más profundo por encontrar la identidad personal, porque descubre y desarrolla las capacidades innatas del espíritu humano y lo supera para adaptarlo al mundo y enfrentar sus vicisitudes, bajo la hegemónica virtud de su inteligencia.
Esta tarea no es fácil; requiere de quien la ejerce, una preparación plural en cuanto al universo cultural que existe, una noción muy clara de la función educadora, un conocimiento profundo de la capacidad y la conducta humanas, y un marco sustentable y seguro del proceso de enseñanza.
Bajo estas condiciones, estimado maestro:
- ¿El contexto de tu propia concepción abarca estos requisitos?
- Los mencionados en este breve texto ¿cumplen con las demandas y necesidades de los niños y adolescentes de nuestro tiempo?
- ¿O son suficientes para continuar la labor educativa en medio del desarrollo globalizante del nuevo milenio?
Reflexiona y responde, porque eres parte importante y dinamizadora de los procesos transformadores de la práctica docente, de tu propio ejercicio, de tu propia función, de tu propia conciencia y reveladora historia de la educación.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Dimensiones de la práctica docente. Por Fernando Hernández López

Bajo el concepto de la nueva visión pedagógica, la práctica docente tiene ahora un principio más cercano a la realidad y un sentido clarificado plenamente con el desarrollo y necesidades del educando. Son el contexto y las características del niño o adolescente (geografía y biología circundantes y dinámicas), los que sustentan la organización de los saberes culturales a operativizar por el maestro durante su clase, para que ésta sea objetiva e intencional en direccción consciente con los propósitivos planeados, de tal forma que la práctica docente se traduzca en una verdadera praxis social con las percepciones y significados que ella implica, con el espacio apropiado - para que el maestro y alumno interactúen dialógicamente - y la dinámica adecuada - para generar los procesos constructivos afines a las esferas del conocimiento, las habilidades y la actitudes deseables para el ser humano -, mirando cara a cara, las condiciones retadoras de la vida y el proceso cambiante del entorno. El trabajo docente, por tanto, no puede someterse a un esquema universal de lineamientos fijos e inamovibles; y por lo mismo, tiene que ser flexible y razonado a partir de su natruraleza humana y evolutiva transformación de las sociedades.
Para entender mejor la práctica docente del maestro, será necesario reflexionar sobre los campos que invade su acción y la trascendencia que tiene al realizarla.
En acuerdo con Cecilia Fierro, Bertha Fortoul y Lesvia Rosas, el análisis crítico que abarca estas relaciones, que en su conjunto por demás son complejas, corresponde a cinco campos fundamentales:
1. Dimensión personal: donde el elemento humano per se está presente, y por lo tanto, hace del maestro un ser histórico, capaz de analizar su presente y construir su futuro, a la par de su trabajo cotidiano dentro del aula y en colaboración con la ciencia para socializarla a favor de los proyectos civilizadores.
Estimado maestro: ¿tu trabajo ha incidido en este aspecto?
2. Dimensión institucional: porque se trata de un trabajo organizado para un fin determinado, cuyas características reguladas por un principio hacen de la tarea del maestro una sistemación de acciones colectivas en el esecenario de un lugar socialmente aprobado: la escuela, la institución escolar por excelencia, donde el compromiso cultural del maestro se convierte en normas de comportamiento y de comunicación social como formas de convivencia amalgamadas.
Querido maestro: ¿tu tarea tiene este sentido?
3. Dimensión interpersonal: considerando que el maestro establece comunicación y acuerdos de trabajo, no sólo con sus alumnos, sino con los demás colegas, con los directivos, con los padres y madres de familia. Es el conjunto social de la escuela que crea un clima especial de trabajo, donde el maestro representa al lider intelectual por su función organizadora y calidad cultural, sin importar ideologías o creencias religiosas. De su habilidad depende que este clima se fortalezca y propicie buenos frutos en cada cocecha - en cada programa social y cultural de la escuela -.
Maestro estimado: ¿qué haces para propiciar este clima?
4. Dimensión social: por el insumo cultural que tiene el manejo de los contenidos que imparte el maestro. La práctica docente no se reduce a un entorno de saberes, cuyo juego sólo se da entre el maestro y sus alumnos; tiene en su haber, un conjunto de factores de índole histórica, política, geográfica y económica, cuya madeja visualiza las posibilidades de intervención y de progreso para el desarrollo de la sociedad, y de manera particular, desarrolla la igualdad de oportunidades como forma de equidad entre la población escolar que atiende.
Estimado maestro: ¿sobre tu práctica docente, tienes en cuenta este aspecto?
5. Dimensión didáctica: inherente a los estilos organizados para realizar los procesos de enseñanza. Herramienta más valiosa e indispensable para que el maestro opere el conocimiento y lo adose al contexto edificante de su alumno, con el juicio asesorado de la mejor guía para la formación humana de éste. En su verdadero juego, las habilidades y competencias del maestro tienen un papel protagónico para poder hablar de logros.
Estimado maestro: ¿tu qué opinas? ¿será necesaria la elaboración de estrategias para enseñar un tema, o basta con la experiencia acumulada entre vaivenes y éxitos al trabajar con los niños?
Es importante, al repasar tus respuestas, hacer una reflexión de las formas como has realizado tu prática docente, porque ella representa el valor sustancial de tu trabajo y el sentido profesional de tus acciones.

lunes, 29 de octubre de 2007

Teoría y práctica son correlativos. Por Fernando Hernández López

La labor de enseñar ya no se concreta en transmitir conocimientos, en repetir modelos y reproducir mecánicas paradigmáticas de otros tiempos; significa hoy, un concepto integrador de valores, operados conscientemente con el emblema pedagógico de una dialéctica de saberes lógicos, cuyo consorcio se encuentre asociado con una metodología propia y se guíe, en todo momento, con la inspiración epistemológica de una filosofía aliada a la formación humana.
Para lograrlo, el maestro deberá saber y saber hacer, binomio inseparable que define el más claro sentido de la función docente sobre el marco de su categoría profesional. El primero le dá confianza intelectual, el segundo, seguridad en su enseñanza. Entre ambos se gesta el embrión y producto de su propio destino, cuyo alimento estará apropiado por la ciencia y el arte de enseñar.
Ya Mantovani lo decía: "Teoría y práctica son correlativos, pero ésta tiene sentido cuando la esclarece un pensamiento crítico y fundamentado".
Bajo una reflexión honesta y análisis de la prática, para tí novel estudiante y también para el experto maestro, ¿en cuál de las categorías piensas que existe una debilidad o deficiencia? O ¿realmente profesas esta relación (teoría y práctica) con la certeza de las nociones actuales y procesos globalizantes de nuestro tiempo?
Autorreflexiona y contesta.

sábado, 27 de octubre de 2007

La figura histórica: ¿retórica del pasado o ejemplar conciencia educadora? Por Fernando Hernández López

El presente es un año para resaltar la figura de Vasconcelos por el dedicado amor que tuvo para la patria y la firmeza de sus principios de libertad depositados en su servicio. Sobre el campo de la educación, sostuvo siempre que ésta era el principal instrumento libertador del pueblo, que a letra dijo: "la educación libera de la ignorancia a un país", posición que defendió con intelectualidad constatnte en todos los ámbitos de su ejercicio profesional.
Oaxaqueña de origen, José Vasconcelos hizo realidad sus sueños literarios con pasión inmensa desde el propio ángulo de su personal ideología, apropiándose del erario cultural del mexicano y el carácter sociohistórico de todos los latinoamericanos, en un afán de recuperar la identidad nacional y redefinir una filosofía que sostuviera el proyecto educativo de nuestro pueblo.
Polìtico, historiador y filósofo, tres habilidades que supo combinar a favor de sus propósitos y con hostetidad completa.
La teoría pedagógica de Vasconcelos está enmarcada por un proyecto de hombre y de sociedad, y sobre su práctica se siente una filosofía, un concepto de vida y anhelo de esperanza, donde pone en juego el espírito esteta y sentimental de su raza iberoamercana, hecho de luz, de luz, de sol y de colores, de misterio y de abismo, de honda emoción y de audaz aventura, creando un sistema enmarcado bajo el aroma de un poema combinado. Para él, la raza cósmica es la resultante de una superación de estirpes, hecha con tesoros de todas las razas anteriores, visión coneptual que le dió origen al lema que enalteciera a la máxima casa de estudios de la nación: "Por mi raza hablará el espíritu".
El anhelo supremo de Vasconcelos siempre estuvo ligado al deseo inminente por reconquistar la tradición cultural de la debemos sentirnos orgullosos, principio abundante que debe permanecer en la práctca social y cultural de todos nuestras acciones.
Esta es tan sola una parte pequeña de su prolìfera vida; en otro momento contaré otro fructífero producto de este gran personaje, donde lo importante radica en su efecto social y beneficio para la cultural.
Que su obra no quede en el baúl de los recuerdos como un pasado histórico sin resultados; que sus ideas, principios y propuestas, pasen a ser un pilar sustentable para los proyectos educativos de nuestro retador tiempo, sobretodo para la renovada visión intercultural de los programas y las formas de intervención social en los diversos proyectos de desarrollo integral.
¿Estás de acuerdo? ¿O estas historias solo deben ser un recuerdo del pasado?
Para tí noble maestro: si tienes otro concepto, es importante que lo externes para reestructurar los esquemas prospectivos del sistema y contenido de nuestra educación. Participa como actor, no como receptor, porque eres también parte de la historia y protagonista enzimático de la cultura.

jueves, 25 de octubre de 2007

Pluralismo de la formación docente - Por Fernando Hernández López

La docencia es la profesión de mayor compromiso con la cultura universal, con la sociedad y el progreso de la humanidad, sobre todo cuando se trata de vislumbrar su función bajo el diseño prospectivo del progreso educativo, que mira al futuro con el ánimo de superar las contingenias y participar en los proyectos civilzadores de nuestro exigente tiempo.
La formación docente, bajo esta perspectiva, requiere entonces de una preparación global de adecuaciones sobre el actual conocimiento de la ciencia y el avance tecnológico de los sistemas computacionales, sin omitir desde luego, la nutriente experiencia del pasado histórico y el acercamiento a la realidad viviente del ser humano (por su naturaleza y poderes corporales y cognitivos multivariados), situación que obliga al currículum formal, estructurar un conjunto adosado de principios cuya dirección propicie la construcción y el fortalecimiento de una práctica docente que pregone, como oficio dominante, el ejercicio profesional de la enseñanza.
El aporte de una visión pedagógica sobre esta "construcción", redefine a su vez el sentido valoral del quehacer docente, a partir de los cambios y transformaciones sociales (políticas, economías, educación, producción, etc.) y el desafío del futuro incierto de las naciones, factores que influyen de manera decisiva, en la organización de los sistemas educativos de cualquier país y gobierno.
Bajo este panorama, es importante retomar los siguientes aspectos, si deseamos propiciar la mejor (o por lo menos, la más cercana a la ideal) formación docente entre los estudiantes que aspiran a esta noble labor.
1. Revisión y renovación de la estructura curricular, de acuerdo a la transformación sociocultural de nuestro tiempo.
2. Educación permanente, como requisito y hábito intelectual entre los maestros.
3. Reestructuración del sistema escolar, paralelo a las necesidades sociales.
4. Reflexión crítica de la práctica docente, desde la misma conciencia de los maestros, para diluir defectos y reestablecer esquermas.
5. Apeturar espacios de intervención para los docentes, para aprovehar su experiencia y alimentar los proyectos de mejoramiento profesional.
Si te parecen pocas estas referencias, agrega otras, pero lo importante es participar en ellas desde el ámbito mismo de tu labor y con el ánimo lleno de esperanzas. Recuerda, la utopia se borra en el momento que te decidas a colaborar productivamente.

miércoles, 17 de octubre de 2007

La competencia profesional anhelada Por Fernando Hernández Lopez

Docente es quien ejerce la enseñanza como función principal, dicen Debesse y Mialaret (1980), acción donde no hay equívocos en su escena ni en la dirección de sus propósitos. La enseñanza, en el sentido más firme por perpetuar la cultura de la humanidad, guarda un significado mayor sobre cualquier otra actividad profesional, porque conserva el valor del espíritu humano en pro de la expresión benéfica de la ciencia y el delicioso placer del arte creado para la conciencia misma de las generaciones sociales.
Bajo esta perspectiva, es importante señalar que el trabajo docente no consiste tan solo en transmitir información, ni siquiera conocimientos, sino en presentarlos en forma de problemáticas situaciones, y situándolos en un contexto donde el alumno pueda establecer el nexo entre su solución y otros interrogantes de mayor alcance. Este es un llamado de reflexión para quienes piensan que ser docente se limita a replicar conocimientos o aplicar calificaciones únicamente.
El ejercicio de la profesión docente exige, desde este marco de referencia, un doble compromiso con las generaciones humanas que atiende: en primer término y sustancialmente el más importante, se refiere al saber universal del mundo que le rodea, el saber sólido de lo que va a enseñar, el saber de la ciencia, el arte y la tecnología, sin pretender hacer del maestro el sabio que todo lo resuelve. Se trata de un saber cultural que implique las bases responsables de lo que se dice y sostiene con seguridad cuando se hable. El segundo requisito se consagra en el saber hacer, en saber realizar las tareas concretas de la enseñanza bajo el marco de los principios didáctivcos y el conocimiento integrado del complejo desarrollo humano, habilidad que se irá mejorando con la práctica docente y los beneficios de la experiencia derivada de ella.
El saber y el saber hacer constituyen per se, la fórmula esperada para lograr un trabajo profesionalmente eficiente en los términos de sus propios propósitos.
Este es uno de los pilares fundamentales para construir y fortalecer la competencia profesional anhelada en la vida de los maestros, base que servirá para valorar, en proyectos sucecivos de superación, el "saber educar" y el "saber enseñar" como parte de un proyecto continuo de mejoramiento profesional.
Ser maestro requiere, por lo tanto, de una formación completa en el ámbito de la cultura, de un saber pedagógico y de un dominio didáctico, como elementos integradores de un sólo compromiso interno y de servicio social, donde el principio filosófico del bien humano impere en todo momento, para construir un proyecto prospectivo que conduzca a renovar los modelos de vida personal y colectiva.
La competencia profesional del docente está ligada, entonces, al compromiso y acción por la docencia, al estudio y responsabilidad de la enseñanza, y al servicio y bien humano de la sociedad; binomios motores que desde su propia plataforma, guiarán la conciencia del maestro para hacer de su profesión una práctica categórica y fundamentada.

lunes, 15 de octubre de 2007

Para ser maestro. Por Fernando Hernández López

Maestro no es el que expresa el discurso literario de la ciencia, ni el que escribe poéticamente sobre el pizarrón, el que reza textualmente los aparatos y sistemas del cuerpo humano, o el que impone una disciplina vertical para que sus alumnos siguan, "obedientemente", sus indicaciones. Ser maestro significa adoptar el mayor compromiso que tiene el hombre para sí y para los demás en el marco de una formación cultural, y por esencia, humana. Por esta naturaleza sui géneris, la labor de enseñar implica, un sentido claro de servicio y ayuda, de amor y comprensión, donde la interdisciplinariedad del conocimiento para el educando y el dominio de los principios rectores de la pedagogía, constituyen la plataforma sustentable de un trabajo centrado en los valores retomados para la construcción de un "modelo de hombre", cuyo destino enfrente con seguridad y aplomo las vicisitudes de su entorno, y se integra al mismo tiempo como elemento activo de un proyecto social y productivo. ¿Tarea fácil o paradigma utópico? ¿Sueños de un ideal o retador proyecto? Con cualquiera de tus respuestas, el compromiso del maestro está inmerso desde el principio mismo de su formación, porque su función como docente, anuncia su participación social en todos sus momentos bajo el abrigo sutil de la cultura. Ser maestro, entonces, representa la mayor responsabilidad de las conciencias profesionales, de los proyectos humanos y los anhelos universales. En sus procesos de enseñanza-aprendizaje permea, con categoría suprema, el propósito firme de los proyectos de vida planeados para sus alumnos, y no precisamente en la imposición rectora de los principios de la ciencia para normar su conducta, sino para asegurar su destino, estimular su creatividad y promover su capacidad cognitiva. Enseñar, así concebida, no es sólo transmitir conocimientos, sino fomentar valores y desarrollar habilidades, en atención a la composición estructural del hombre (cuerpo y espíritu), pero sobretodo en atención a su particular naturaleza humana: la psiqué, noción tan mencionada y discutida entre los estudiosos, pero tan necesaria para saborear y disfrutar la vida. Hasta aquí sólo existe un ápice de conocimientos para iniciar el estudio del complejo tejido educativo o buscar las formas adecuadas para la función docente, y con todo ello, ¿todavía piensas que ser maestro es una carrera fácil de ejercer? ¿O tan sólo representa una utópica tarea que repite esquemas para sostener la vida común de las personas?

La elección profesional por la docencia implica un compromiso social y humano por la naturaleza misma que guardan sus acciones, protocolo que debe sustentar el proyecto de vida de todo estudiante desde el seno de sus estudios iniciales. No se trata de enseñar las letras y unirlas para formar palabras, ni tampoco los números para sumarlos y restarlos mecánicamente con la mente; se trata de adosar estos conceptos al proceso crítico del pensamiento con la luz universal de sus principios, para entender las formas propias de escribir y el razonado modo de medir las cosas. El buen maestro se allega a la totalidad de la persona, dice Alfonso Borrero, porque esculpe la escultura íntegra del ser, como el artista el cuerpo entero de su obra. La labor del maestro forma el todo, no las partes, porque atiende indisolublemente la integridad de la persona, en las esferas en que las dividan los contradictrorios autores del ser humano. Porque la educación es obra de la inteligencia, y también del corazón, dice el mismo autor; y creo que en este punto, los aspirantes a esta noble profesión, deben pensar en la amplia gama de palabras que deberán dominar sobre el contexto de las dos alma que se interconectan en el sutil proceso de la clase.
Para lograrlo debe existir la plena convición por el estudio, paralelo al compromiso social por la enseñaza, ambos firmes y llenos de pasión, de disciplina y renovadas formas de superación profesional.
Para tí, joven estudiante: el maestro no es el jefe que comanda, sino el amigo que comprende a su discípulo y lo conlleva a encontrarse y a construirse por sus capacidades e inteligencia.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Motivos y expectativas de ingreso a la escuela Normal de la Licenciatura de Educación Primaria elaboró Mtra. Guadalupe Badillo Márquez

Es inicio de ciclo 2007- 2008, una nueva generación ha ingresado con diversos motivos y expectativas para estar en esta profesión. Algunos vienen de bachilleratos oficiales, otros de particulares, colegio de bachilleres, BUAP y unos pocos del mismo BINE.

El ingresar los estudiantes a esta vocación de ser maestro (a), no ha sido por una acción espontánea de éstos; sino que tienen de fondo diversos motivos extrínsecos e intrínsecos que los hicieron elegir esta profesión. Responsables o no, comprometidos o no, identificados plenamente a esta vocación o no, el hecho es que, están ya dentro de un proceso que les espera difícil o fácil y que enfrentarán durante cuatro años, tratando de satisfacer sus diferentes expectativas en la medida en que viven sus procesos formativos hasta lograr ó no satisfacerlas, porque no era lo que esperaban...
Así pensar en el candidato a ser maestro, obliga a preguntarse ¿quienes son los que ingresan a esta vocación? ¿por qué decidieron entrar a la escuela normal para ser maestro?¿cuáles son sus expectativas en relación a la profesión que eligen?, ¿qué esperan de la escuela normal? estas y aún más interrogantes surgen para entender que tipo de estudiante es el que ingresa a la normal, puesto que previamente no existe un perfil de ingreso u orientación de los mínimos rasgos o características que se espera del estudiante para ser maestro por vocación.

Por lo que les invito a participar en forma anónima a dar su comentario personal respecto a estas diferentes preguntas que se plantean y se logre el perfil de egreso esperado de este plan de estudios 97 vigente hasta la fecha.

martes, 4 de septiembre de 2007

Profesión docente: atributos y funciones Por Fernando Hernández López

Del latín profiteri, la palabra profesión significa declarar abiertamente. Se refiere a aquel empleo, oficio o cargo que una persona desempeña públicamente. Para el caso del médico, del abogado o del ingeniero, personajes singulares y conocidos por todos nosotros, su ejercicio profesional se garantiza por el posicionamiento de conocimientos especializados y una forma muy clara del método utilizado para el trabajo concreto que realizan, al tiempo que guardan, según Bernard Berber, las siguientes características (como propias de una profesión):[1]

· Un alto grado de conocimientos sistemáticos y generalizados que se adquieren en las instituciones de educación superior.
· Primacía de la orientación hacia los intereses de la comunidad antes que hacia el interés individual.
· Un alto grado de autocontrol de la conducta por medio de códigos interiorizados en el proceso de socialización (integración) profesional y en las asociaciones voluntarias constituidas por los profesionales – que en México se les conoce como profesionistas.
· Un sistema de retribuciones monetarias y honorarias basado esencialmente en el prestigio del trabajo realizado y no en las finalidades particulares de cada individuo.

Bajo este marco de referencia, el efecto que ello tiene sobre la formación de las profesiones que se gesta desde el ámbito de las instituciones de educación superior, se relaciona con dos aspectos primordiales que tienen que ver con la estructura curricular inicial: primero, con una serie de necesidades sociales, culturales, económicas, psicológicas, ideológicas y políticas, previamente detectadas e históricamente analizadas bajo su propia realidad y dimensiones de desarrollo; segundo, con un enfoque filosófico, epistemológico, axiológico y teleológico que define el sentido de los valores culturales y el concepto de la función de hombre como ente productivo, vinculado al supuesto prospectivo que responderá a dicha sociedad.

Para comprender mejor las dimensiones de este compromiso, es importante contestar esta interrogante: ¿La mayoría de los profesores que laboran en las instituciones de educación superior, poseen un conocimiento sólido en pedagogía, didáctica o ciencias de la educación? Si así fuera, la competencia profesional del arquitecto, el ingeniero, el médico, el abogado o el profesor no estuviera tan cuestionada, y daría mejor respuesta a las demandas globalizantes de nuestro tiempo. Esto tiene varias explicaciones; una de ellas es la esencia del conocimiento que se imparte en las instituciones de nivel superior, cuyo contenido puede no responder a la actualización de su propio contexto. El contenido “light” que existe en muchas de ellas, corresponde a un contenido superficial, mermado en su esencia, y por ende, carente de significado concreto y sostenible sobre los principios teóricos o filosóficos que enmarcan la ciencia o la tecnología.[2] En contraposición a esta postura, los contenidos deben ser relevantes y pertinentes, esto es, significativos, queriendo entender por este término la internalización del conocimiento en la conciencia del estudiante para usarlo adecuadamente y en forma oportuna ante situaciones problemáticas. Esto obliga a cualquier profesional a tener un conocimiento actualizado para que sea pertinente, tanto en lo social, en lo disciplinario y en lo facultativo, si se trata de una profesión intelectualmente renovadora en su marco laboral. Por lo tanto, el docente, cualesquiera que sea su nivel de desempeño, deberá preparase continuamente a la par de los avances en materia científica y sentido pedagógico para poder enfrentar los académicos enfoques educativos del nuevo milenio. El contenido ha enseñar adquiere, entonces, un lugar preferencial en la preparación del docente, y sobretodo para el formador de formadores si estamos vocacionalmente comprometidos con nuestra profesión.


[1] Fuentes Lemus, Bulmaro (1998). Un proyecto de docencia para las Instituciones de Educación Superior, México, Plaza y Valdés Editores, pp. 27-28.
[2] Fuentes Lemus, Bulmaro (1998). Un proyecto de docencia para las Instituciones de Educación Superior, México, Plaza y Valdés Editores, pp. 30-31.